Presentación de la novela «porno» POV del escritor oaxaqueño Víctor Vásquez Quintas


Presentación de la novela «porno»: POV de Víctor Vásquez Quintas

(Evento exclusivo para mayores de edad)
Firma de autógrafos
16 de noviembre / 19:00hrs
3er patio de la facultad de Derecho UABJO
Macedonio Alcalá, esquina Independencia, Centro, Oaxaca

Víctor Vásquez Quintas (Oaxaca, 1984). Autor del libro de cuentos Últimas anotaciones (FETA, 2009) y la novela policiaca La Noche (Ediciones B, 2012).

¿Qué de dónde son?, ¿qué de dónde son?/ Que son de la barricada, canto yo, Vincent Prezzo, veintiocho años, haciendo memoria de la canción que Randy intentó enseñarme hace meses. Me acomodo los lentes oscuros que acentúan el toque de actor que en algún momento pudo formar parte de películas serias, de respetables delicias para los exquisitos del cine; aunque en el fondo sea un actor XXX venido a menos; ahora director con dos premios AVN a mejor película porno y eterno candidato al salón de la fama de la Industria del Sexo, mundialmente reconocido gracias a lo que un crítico definió como “la sucia obsesión de llevar al límite los cuerpos de las actrices que estimulan a millones sentados cada noche frente a sus computadoras”. Es mediodía aquí en Los Ángeles y estoy a lado de la alberca, a la sombra de un fresno donde he mandado poner una mesa con sillas de plástico. La decora el brillo marrón de una botella de whisky más tres vasos y una caja de cigarros. Miro a la reportera que vino a entrevistarme: rubia cuarentona, los labios ligeramente llenos de bótox, menos MILF y más cougar, buena para filmarla en este momento cogiendo con el negrazo que sostiene la cámara y lleva una playera con el logotipo de la compañía que le paga el estilo de vida. Pregunta, le digo a la reportera. No puede ocultar la incomodidad que siente al tenerme cerca. Yo: un personaje de bajísimas proezas. Ha de pensar que mi mente ahora imagina el aspecto de su panocha al mismo tiempo que me digo: Si te mandaron a entrevistarme es porque tu carrera va en decadencia y el productor del noticiero (ese diosito de estrellas humanas que me llamó hace dos días para concertar una cita) jamás te invitará a vivir a su departamento. Si piensa eso, tiene razón. El motivo que la trajo a mi casa no soy yo; es Randy. Quiere hurgar en mí como si buscara en la basura un trozo de comida que sacie sus entrañas. Quiere encontrar una declaración que le permita explotar la noticia de que mi amigo es un hijo de puta que gracias a Dios está muerto. Sueña con mil palabras para decir en tres minutos al aire. Quiere ser famosa. Piensa que me digo: Carajo, esta noche veré mi cara en las noticias. Pero le guardo un par de sorpresas. No sabe (puede ser que lo sospeche, pues en esta ciudad todo se sabe) que conocí a Randy en una fiesta cerca de Venice Beach donde ambos nos metimos coca mientras dos latinas de apenas dieciocho años, o tal vez menos, nos hacían una mamada a cada uno como si estuviésemos hechos del sabor de la cereza. (FRAGMENTO de la novela POV)

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